Algunos términos se interpretan con ligereza cuando una comunidad trabaja con espacios locales, por lo que conviene nombrar los límites antes de que alguien proponga una colaboración. Estos aplican a cada café, centro cultural y sala comunitaria que figure como colaborador.
Un colaborador no es un patrocinador y no paga por aparecer. Nada en esta página es un listado, un espacio publicitario ni una posición promocionada.
No rastreamos clics hacia un local, no compartimos ingresos ni dirigimos a las personas mediante un código de referido. No hay ningún intercambio comercial detrás de una colaboración.
Trabajar con un café no excluye a otro cercano. Los colaboradores no son exclusivos, y el mismo tipo de encuentro puede realizarse en más de un espacio.
Los colaboradores no reciben nombres, datos de contacto ni perfiles de interés. Todo lo que se comparte dentro de la comunidad se queda en la comunidad.
Una colaboración no promete un número de asistentes. Algunas noches llenan la mesa, otras reúnen a tres personas, y ninguno de los dos resultados rompe el acuerdo.
No pronosticamos ventas, consumo mínimo ni afluencia de público para un socio. El espacio decide sus propias condiciones para la sala.
Cada propuesta se lee a mano antes de confirmar nada. Si un espacio no encaja con la forma en que se organizan aquí los encuentros, lo decimos en lugar de incluirlo de todos modos.